

Desde chiquillo supo que lo suyo, lo suyo, era la música, ya lo traía en la sangre y con el paso del tiempo ha cumplido su más grande sueño: convertirse en uno de los artistas más importantes del género grupero. Hablamos, por supuesto, de Julio César Álvarez Montelongo, mejor conocido como Julión Álvarez quien, a sus 28 años y con una carrera de cuatro años, se ha convertido en uno de los consentidos del público, gracias a sus interpretaciones y a ese carisma y sencillez que le caracterizan.
Hijo de padre zacatecano y madre duranguense, este chiapaneco decidió salir de su casa a los 18 años para ir en busca de su sueño. El intérprete de Ni lo intentes nos plática, desde lo más profundo de sus sentimientos, cómo fueron sus inicios.
"En mi vida siempre he buscado la oportunidad de cantar, recuerdo que desde la primaria hasta la carrera entré a concursos de canto; me iba a los bailes, a las fiestas del pueblo, donde hubiera la oportunidad de cantar, ahí estaba yo. Desde niño escuchaba música de banda, pero principalmente norteña, pues en su juventud, mi padre tocaba el saxofón en un grupo local de Durango; mientras yo ensayaba mis primeras pistas, él siempre estaba escuchando, y si lo hacía mal, era regaño seguro".
Antes de tener contacto con todo el rollo de los medios, ¿cómo era la vida de Julio Álvarez?
Llevaba una vida normal, como cualquier otro joven, con la esperanza de sacar una carrera, de hecho estudié hasta cuarto semestre de Ingeniería mecánica. Mi padre, don César Álvarez Villalpando, y mi madre, María Felicitas Montelongo Esquivel, siempre nos exigieron a mis hermanos y a mí una carrera universitaria; aunque nuestra situación económica no era muy estable, gracias a Dios de los cuatro hermanos, tres son profesionistas: Verónica (la mayor) es doctora, Ricardo (el hermano menor) ingeniero, Yunuhen (la más chica) licenciada, y un servidor, cantante, hago lo que me gusta y hasta la fecha no lo cambio por nada.
SUS INICIOS
¿Cómo llegó la oportunidad de estar de lleno en el ambiente musical?
"Tuve la suerte de conocer a la Banda el Recodo durante una visita que hizo a Chiapas. Al escucharme cantar, Poncho Lizárraga me dijo que tenía potencial y me facilitó la llegada a Mazatlán, donde el ambiente de la música es el pan de cada día; estando allá me presentó a su hermano Alberto Lizárraga y comencé a trabajar en la Banda Mr. Lobo, en la que estuve cerca de un año. Luego me fui a las marisquerías a trabajar con unos norteños, a cantar de mesa en mesa y de cantina en cantina; después formé parte de la Banda Ms. poco más de tres años. Los dejé y me fui con la Banda Tierra Blanca, estuve como medio año con ellos y volví con la Banda Ms., pero las cosas ya no fueron iguales y me separé, creo que era el momento adecuado para comenzar mi propio camino".
Así interpretó corazón Mágico
Espera un momento